La historia de México está marcada por desastres naturales de gran magnitud que han dejado lecciones duraderas. El terremoto de 1985 de magnitud 8.0 permanece como uno de los eventos más devastadores, causando el colapso de edificios y la muerte de miles en la Ciudad de México.
El terremoto de 2017, de magnitud 7.1, golpeó nuevamente la región central de México en el aniversario del desastre de 1985, causando 500+ muertes y demostrando que la amenaza sísmica persiste a pesar de los avances en ingeniería.
Las inundaciones también han dejado su marca. En 2010, las lluvias extremas en Tabasco inundaron el 80% del estado, desplazando a cientos de miles de personas. El huracán Otis (2023) azotó Acapulco con vientos de categoría 5, causando daños sin precedentes.
Estos eventos han impulsado mejoras en códigos de construcción, sistemas de alerta temprana y planes de evacuación. Sin embargo, el crecimiento urbano continuo y el cambio climático presentan nuevos desafíos para la seguridad pública.